Introducción a la fortificación (Hasta el Siglo XIX)

Mientras me encontraba preparando una segunda entrada de Fortificación para profanos, me di cuenta de que lo estaba haciendo mal y demasiado enrevesado, por lo que he decidido cambiar esta entrada inicial para convertirla en una autentica introducción básica, por lo que si han leído la original encontraran muchos cambios y, creo y espero, una mayor claridad sobre la fortificación.

Me parece oportuno antes de entrar en materia hacer una breve introducción sobre la tipología  de la fortificación para que hasta el más profano pueda comprender de manera fácil lo que en el blog estamos describiendo. Por supuesto, y como ya he repetido, no me considero un gran experto, por lo que me limitaré a señalar partes, nombres básicos de las fortificaciones y elementos esenciales que en cualquier descripción podemos encontrar.

¿Pero cuál es el tipo de fortificación que nos encontraremos en Cantabria? Ciertamente es complicado analizar en esta breve introducción todas y cada una de las fortificaciones reduciéndolas a un patrón común, pues como se dice coloquialmente cada una es de su padre y de su madre. Es decir, cada una respondía a un fin concreto y se construía en función de la disponibilidad de materiales, coste económico que podía sufragar la población, necesidad real o, muy importante también, dependiendo de la fragosidad o no del lugar en donde era construído. Aún así podemos diferenciar entre los siguientes tipos:

-Torres y atalayas

Las primeras estructuras defensivas que seguramente se debieron levantar en la costa cántabra eran lógicamente sencillas torres, generalmente de vigilancia para advertir de peligros que vinieran del mar. Pocas nos han llegado actualmente, sin embargo una de las más famosas es el Torreón de San Telmo, dentro del término municipal de Suances y de época medieval.

-Castillos

castillo

Aunque generalmente a la mente se nos venga la imagen de grandes castillos dominando vastas tierras desde una ventajosa altura, también se hacían estos edificios en las costas. De origen medieval, siguieron siendo un importante medio defensivo en algunas localidades de Cantabria, pese a que el auge de las armas de fuego y evolución de la artillería habían dejado completamente obsoletos a los castillos. Aunque resulta curioso que en fechas tan tardías como en 1658 se concluía el Fuerte de San Lorenzo en Laredo, que si bien preparado para acoger armas de fuego, y con elementos más acordes con la fortificación moderna, aún presentaba una disposición y aspecto de un castillo medieval. Imagen del Castillo de Santa Ana en Castro Urdiales.

-Fuertes

fuerte

¿Que es realmente un fuerte? Quizás sea facil describirlo, pero a su vez complicado, ya que muchas veces la evolución normal de los términos desdibujan los significados exactos. Entendemos como fuerte a una estructura cerrada, generalmente de pequeño tamaño, ocupada en defender localizaciones estratégicas. En la fortificación moderna los fuertes eran simples cuadrados con cuatro baluartes en cada una de las esquinas. Esto era la respuesta a la racionalización práctica de los antiguos castillos para una mejor defensa ante la aparición de las armas de fuego. Pero evidentemente esto queda en la práctica. Con el tiempo los fuertes aumentaron sus elementos defensivos en autenticas obras de arte de la arquitectura. Por tanto podemos resumir en que los fuertes eran las estructuras de mayor entidad a la hora de defender una plaza. Imagen del Fuerte de San Martín de Santoña.

-Reductos y fortines

reducto

Eran estructuras de menor tamaño que los fuertes. Se construían en zonas estratégicas y donde los fuegos de los fuertes principales no llegaban.  Conformaban la línea de defensa, como pequeños lugares donde incomodar a los asaltantes y retrasar el avance de los enemigos. Generalmente eran sencillas estructuras cuadradas, circulares o triangulares, de infimo tamaño capaces para albergar unas pocas piezas de artillería o un reducido número de tropas capaces de inflingir todo el daño posible a coste muy bajo de pérdidas. A veces se situaban en la gola de las estructuras mayores para su mejor defensa, ya que era la zona más vulnerable. También se usaba este término para denominar a pequeños recintos dentro de una obra mayor para ser usados como refugio, abrigo o una segunda defensa. Solían ser obras de campaña aunque en ocasiones también eran construcciones permanentes. Imagen del Reducto o Fortín del Brusco, en Santoña con una planta relativamente compleja para un reducto, pero adaptada al terreno.

-Baterías

bateria

Eran simples estructuras o plataformas de defensa, cubiertas o descubiertas, destinada a agrupar un número variado de cañones. Podían aparecer de manera independiente en lugares estratégicos, o formar parte de conjuntos mayores como fuertes o recintos de mayor porte complementando así sus defensas. Imagen de la Batería de Suaces -que no Suances-  en Noja

Para hacernos una idea, fuertes, baterías y reductos conformaban generalmente la defensa de una plaza. Tomemos la más importante en su momento como fue la Plaza de Santoña para verlo. Santoña contaba con varios puntos de importancia como eran los fuertes de San Carlos y del Mazo -San Martín era considerada una batería y no un fuerte-, y uno de mayor entidad que actuaba como Plaza de Armas principal que era el Fuerte Imperial. Seguían una serie de baterías artilladas por diferentes puntos de la bahía para proteger los lugares más debile. Por último en los dos prominencias más acusadas en torno a Santoña, los montes del Brusco y el Gromo, se levantaron sendos reductos o fortines para evitar que un hipotetico enemigo pudiera bombardear desde las alturas la propia plaza.

No obstante algunas puntualizaciones. Muchas veces se denominaba fuerte o incluso se seguía san charlesusando el término castillo a simples explanadas con algun cuerpo de guardia a lo sumo. En 1812 San Carlos era un punto artillado que contaba con varias baterías, pero ni mucho menos era la gran estructura que vemos en la actualidad, limitándose a sendas barbetas con un pequeño edificio. Esto nos da pie a afirmar que el término fuerte se usaba más por la importancia de la fortificación en cuestión que por su forma o tamaño, o simplemente que al contar todo el conjunto con varias baterías procedía a denominarse fuerte.

También es cierto que en el Siglo XIX la plano detalletendencia fue a denominar fuerte a todo estructura cerrada. Así por ejemplo en un plano de Santander de 1837 nos encontramos con la denominación de fuerte a muchas estructuras que tradicionalmente venían siendo simples baterías o en algunos casos a meros reductos o fortines.

Por contrapunto, y para ir finalizando, nos encontramos en la localidad de Suances con la batería de San Martín de la Arena. Pero tras una vista al conjunto, aunque de pequeño tamaño, lo más acertado decir sería el de denominarlo Fuerte de San Martín de la Arena. Os dejo con una imagen de San Martín de la Arena para que juzgen ustedes mismos.

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