Un castillo en San Miguel de Aras

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Ésta será una entrada especial. De manera excepcional vamos a dedicar una entrada a una fortificación que no se encuentra en la costa. Los lectores se preguntarán el porqué o si quizás me haya decidido por incluir otro tipo de fortificaciones en el blog. Nada más lejos, la redacción de esta entrada se debe a un motivo claro y es que San Miguel de Aras es el pueblo de la mayor parte de mi familia. Hace unos días una enfermedad se llevó la vida de un familiar cercano que pasó muchos días de su infancia subiendo al Monte Castigo, cima que aún alberga restos de una antiquísima fortaleza. Esta es mi manera de rendirle homenaje, puesto que a las ruinas del Castillo del Castigo se le unen ahora el recuerdo de mi tío.

San Miguel es una pequeña población enclavada en el bello Valle de Aras y que junto a otras localidades conforman la Junta de Voto. El valle de origen kárstico se halla poblado de numerosas cuevas, algunas con pinturas rupestres, pequeñas iglesias, palacios señoriales y casonas de indianos. La montañas encierran al valle a modo de circo abierto únicamente al norte donde se abre a la bahía de Santoña, por lo que históricamente La Junta de Voto estará ligada de manera casi indisoluble con las importantes poblaciones costeras de Santoña y Laredo, de sobra conocidas en este blog por sus fortificaciones costeras.  Si recuerdan, los certeros disparos de la Torre de Treto disuadieron a las huestes de Henri d’Escoubleau de Sourdis -Arzobispo de Burdeos- saquear la Junta de Voto tras hacerlo en Laredo y Santoña.

Pero la fortificación que nos ocupa es mucho más antigua a estos hechos y con una función muy distinta. De hecho es bastante probable que cuando se produjo el ataque del Arzobispo el castillo de San Miguel de Aras se encontrara ya sin uso y en ruinas.

1531850_1147064931972836_6302772149399692180_nEste castillo, del que aún quedan unas escasas ruinas, se levantó en la cima del icónico Monte Castigo, una montaña cónica que a modo de inselberg se levanta en San Miguel de Aras y desde cuya cima se observa todo el valle e incluso las poblaciones de Colindres, Laredo y la peña del Buciero en Santoña. Tipológicamente estamos hablando de un genuino castillo roquero altomedieval de los que abundaron por toda Cantabria.

La primera persona que lo dio a conocer tras siglos de olvido fue el Padre Carballo -principal impulsor para la creación del MUPAC e inaugurado en 1926 -, aunque de manera errónea lo identifico como un castro preromano con elementos posteriores de un asentamiento romano. Fermín de Soja y Lomba, militar e historiador y primer presidente del Centro de Estudios Montañeses, quizás movido por las indicaciones del Padre Carballo, lo identificó como una turris defensiva romana. Fue el arqueólogo Ramón Bohigas el que confirmó definitivamente que las ruinas que se encontraban en lo alto del Castigo eran las de un antiguo castillo altomedieval y cuya construcción habría que situarlo entre los siglos VIII y XI, quizás ampliable hasta el siglo XII.

Desgraciadamente todos los estudios realizados sobre este castillo, y que podríamos ampliar a la mayoría de las fortificaciones altomedievales de Cantabria, han sido hechos de manera somera, con prospecciones superficiales y sobre todo realizadas hace demasiado tiempo y con un rigor más que dudoso propio de la época en las que fueron realizadas,  por lo que resulta muy difícil establecer una cronología absoluta. Tampoco el compararlo con otros castillos de similares características nos puede servir de ayuda, ya que por ejemplo los más cercanos como el Castillo de Montehano es muy posterior – perfectamente datado en el siglo XIII- o los vestigios del Castillo de Maza Redonda en San Pantaleón de Aras apenas han sido estudiados estableciéndose una cronología altomedieval similar a la del Castigo, pero sin más datos.

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Cima del monte y lugar donde se ubicaba el castillo

La configuración arquitectónica de este castillo sigue la misma pauta que otras fortificaciones levantadas sobre montes cónicos, como las de Peña Castillo en Cudeyo o el Castillo del Pico Visperes. El baluarte se levantaba sobre una plataforma allanada

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Piedra con marcas

artificialmente sobre lo alto de la elevación. No solían presentarse plantas muy complicadas ni de gran extensión, ajustándose su traza generalmente al perímetro de la cima. Al tratarse generalmente de montes de piedra caliza no era raro que la propia roca del monte  ayudara a componer de manera natural cimientos y partes de estas fortificaciones primitivas.

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Dibujo de cómo podría ser de la planta del castillo
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Restos de la torre en la parte más alta

¿Pero cómo era concretamente la forma que tenía este castillo de San Miguel? Aunque quien suba hoy a la cima del monte pueda costarle entender que allí hubo un castillo, aún quedan auténticos restos que nos han ayudado a entender un poco cómo era la morfología de este castillo roquero. Presentaba una torre cuadrangular sobre la parte más elevada de la explanada levantada en la cima. Frente al muro noreste de la torre debía abrirse un patio de armas y rodeado por una sencilla cerca de traza alargada e irregular. Por su parte, frente al muro suroeste debió de construirse un apéndice, aunque hoy difícilmente identificable. Todo el

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Patio de armas

conjunto estaba construido en mampostería unida con argamasa de motero de cal  y ocupaba una extensión total de aproximadamente 125 metros cuadrados. Hoy en día, sin un estudio

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Restos de la cerca en el lado nororiental

arqueológico riguroso, resulta complicado establecer con exactitud la planta que presentaba. Sólo haciendo un reconocimiento por la propia cima se pueden intuir ciertas hiladas que a modo de puzzle podamos ir uniendo hasta establecer un perímetro. Ni tan siquiera las fotos aéreas nos muestran nitidamente la morfología del castillo, sólo apreciamos claramente la explanada donde se levantó la construcción, así como tímidamente la estructura de la torre y algunos lienzos de la cerca noreste.

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Ortofotode 201o de la cima del Monte Castigo

IMG-20160423-WA0017En cuanto a su función, el Castillo de San Miguel de Aras queda encuadrado en lo que se ha querido identificar como castillos camineros. Su cometido  era sencillo y consistía en ejercer de vigilancia y control sobre el importante camino que unía Laredo y Santoña con la Meseta. Cabe destacar que este tipo de castillos, si bien construidos en montes de considerable altura, no dominaban excesivo terreno circundante. Ciertamente las vistas desde el Castigo son espectaculares, llegándose a ver el monte Buciero al noreste, sin embargo con un simple vistazo alrededor vemos cómo las montañas de mayor altura que rodean al monte cónico ocultan a su vista lo que pudiera pasar más allá del Valle de Aras. Se trataba, pues, de puestos de vigilancia con una capacidad militar limitada, que sin embargo no excluye de una pensada capacidad estratégica y desde luego una trabajada labor de construcción con materiales fuertes y duraderos; también es deIMG-20160423-WA0029 destacar la lejanía de este emplazamiento respecto a la población más cercana en el momento de su construcción. Actualmente no existen evidencias arqueológicas que indiquen un poblamiento altomedieval en San Miguel de Aras, pues a día de hoy de dicho periodo únicamente se ha encontrado una estela discoidal -la conocida Estela de Aras- totalmente descontextualizada y de cronología desconocida. Esto nos indica que el castillo no pudo servir de residencia señorial, reforzamiento que desprende la poca habitabilidad intrínseca de este castillo. No obstante esto no excluye que a su función de atalaya vigilante se le añada el papel de organizador de territorio.

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En el lado izquierdo de la imagen vemos la acumulación de piedras procedentes del derrumbe de partes del castillo

Y con esto terminamos esta modesta aproximación al castillo de San Miguel de Aras. Poco más podemos contar sobre este enclave que sin embargo oculta aun muchos secretos. El hecho de no haberse estudiado a fondo y no haberse practicado prospecciones científicas y en profundidad reservan a este enclave posibles sorpresas que un futuro aguardan quien se atreva a visitar sus piedras y lo pongan en relación directa con la historia de Cantabria. Mientras tanto, las leyendas en torno a este monte mágico seguirán ahí; los fabulosos tesoros que se guardan en sus entrañas, los emboscados que aún se ocultan en sus cuevas, y el recuerdo de soldados que, soportando las inclemencias del tiempo, vigilaban desde las almenas.

Agradecimiento especial a mi tío Sergio Araujo, autor de la mayor parte de las fotografías y tan necesarias para ilustrar este post.

Bibliografia:

QUIRÓS CASTILLO, J.A., TEJADO SEBASTIÁN, J.M., Los castillos altomedievales en el noroeste de la Península Ibérica, Documentos de aruqeología Medieval 4. Servicio Editorial de la Universidad del Páis Vasco. 2012

En la web:

http://juntadevoto.com/arqueovoto.htm

http://www.castillosasociacion.es/es/content/san-miguel-de-aras-castillo-de

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