Fortín de Peña Blanca

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Agosto de 1937, un joven soldado republicano monta guardia en un húmedo y angosto fortín. Escudriña a través de las troneras, vigilante ante el inminente ataque  del enemigo. Sin embargo no es el enemigo al que ve llegar, sino a millares de compañeros vascos del XIV Cuerpo del Ejercito que se encaminan a Santoña para deponer las armas. El frente Norte se ha desmoronado y sin haber disparado un sólo tiro, la Línea del Asón se abandona y se rinde a los Nacionales…

Es posible que este hecho de no haber finalmente enfrentamientos sea el motivo por el que la existencia de numeroso fortines, nidos de ametralladoras, posiciones y trincheras que pueblan a lo largo de la cuenca del río Asón sean desconocidas por la mayoría de las personas. Incluso para mí, desde pequeño siempre curioso por esto de las fortificaciones, me era desconocida la existencia de estructuras como dela que vengo a hablar hoy y que muchos años estuve tan cerca de él sin que nadie supiera decirme que en la pequeña localidad de Treto se encontraba muy bien conservado un viejo fortín republicano de la Guerra Civil.

Aunque quizás debería hacer unas puntualizaciones antes de empezar a contar la historia de este fortín.

La mencionada Linea del Asón era un sistema de defensa terrestre conformado por numerosas estructuras localizadas estratégicamente a lo largo del curso del río Asón hasta su desembocadura en la ría de Treto y finalmente en la bahía de Santoña, en donde sus últimas estructuras sí desempeñarían su función de defensa costera. No se trataban, pues, de fortificaciones de defensa costera, por lo que a priori no tendrían cabida en el blog. Sin embargo cuando decidí hacer el catálogo de las fortificaciones finalmente me decidí a incluir todos los elementos del que sería denominado 1º Sector de la Línea del Asón y que englobaría a todos aquellos que se situaban en torno a la ría de Treto hasta su desembocadura en la bahía de Santoña. El motivo simplemente es debido a su cercanía a la costa y a que cuando empecé a catalogar los nidos de ametralladora de Santoña y Laredo -estos sí destinados a la defensa de costas- adentrándome en el estuario del Asón no sabía muy bien hasta dónde poner el límite.

Sin embargo, aunque no sean técnicamente fortificaciones costeras, por su indisoluble relación con la bahía de Santoña, agradecerán los lectores interesados el poder conocer estas desconocidas masas de hormigón que no obstante son parte también de nuestra historia y nuestro patrimonio.

La primera de las estructuras no costeras del 1º Sector de La linea del Asón de las que me dispongo a hablar es el Fortín de Peña Blanca, situado en el municipio de Bárcena de Cícero, más concretamente en la localidad de Treto.

La línea del Asón estaba destinada a ser la siguiente línea defensiva de Cantabria -tras la línea del Aguera- para hacer frente a un ataque desde el Este y procedente desde el País Vasco, ocupado por los Nacionales en la primavera del 37. Se distribuía desde Santoña hasta la sierra de Hornijo siguiendo prácticamente todo el curso del río Ason desde su desembocadura hasta Ramales de la Victoria donde la línea continuaba ya por las montañas de las sierras del Pico del Moro y Hornijos. Se componían de una serie de fortines, nidos de ametralladoras, trincheras y fosos de tirador distribuidos dispersamente en la margen izquierda del río, que actuaba como defensa natural y coronando los altos más importantes. En cuanto a su organización se dividía en tres sectores: el 1º Sector, y mejor conservado, desde Santoña hasta el Pico Candiano en el barrio de Angustina -perteneciente a la localidad de Carasa- , el 2º Sector desde Angustina hasta el Pico del Moro en Ramales de la Victoria y el 3º Sector desde el Pico del Moro hasta el Pico Pipones y recorriendo la sierra de Hornijos.

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Dibujo de la situación de los elementos conservados, o que se presuponen, de la Linea del Asón actualmente. Las fortificaciones en torno a Rasines no debían pertenecer a la línea, quizás parte de un proyecto anterior, pero parece indudable que pasaran a formar parte como complemento o avanzadilla de la línea principal.

A diferencia de la línea del Aguera, en donde muchas de sus obras de fortificación son de campaña, en la línea del Asón nos encontramos con numerosas obras permanentes abundando un mayor número de elementos de sólida construcción como fortines y nidos de ametralladoras. Sin embargo la construcción de la línea del Asón nunca llegó a finalizarse del todo, quizás debido a lo apresurado de su construcción tras la rápida caída de Bilbao, pero sobre todo a la escasez de medios. Además, como ya hemos tenido ocasión de apuntar, no llegaron a producirse combates en torno a la línea, ya que ésta fue abandonada.

Tras esta creo que oportuna introducción para introducir al lector, demos paso a nuestro protagonista de hoy, el fortín de Peña Blanca.

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Ortofoto de 2014 con la situación del Fortín de Peña Blanca en donde se observa su estratégica situación para el control de la ría y el Puente de Treto.

Este fortín estaba estratégimente situado en un promontorio de Treto con excelentes vistas sobre la ría de Treto y último tramo del Asón convertido ya en ría, y con su fuegos perfectamente enfilados para proteger un elemento clave como era el Puente de Treto, eje clave para el cruce en ese punto de la carretera que desde Bilbao se dirigía a Santander. No era cosa baladí ya que no existía entonces otro paso en bastantes kilómetros. Curiosamente no era la primera vez que se fortificaba la zona, ya que en sus alrededores se encontraba ya derruida la Torre de Treto; sí, la misma que con sus cañones evitó en 1639 que las huestes del Arzobispo de Burdeos se adentraran en la Junta de Voto y no con intenciones de hacer turismo.

bandicam 2017-03-15 02-00-20-360Parece ser que este fortín formaba conjunto con un nido de ametralladoras cercano y hoy desaparecido, cuya situación debía ser aproximadamente bajo el estribo oeste del actual viaducto de la autovía A-8 sobre la ría y cuya construcción originó su completa desaparición de la fortificación. Esta unión de fortín más nido no debe ser casual cuando nos encontramos la misma combinación en los vecinos conjuntos de Primosto y Somo situado al sur siguiendo el curso de la ría y algunos ejemplos más al norte de la línea defensiva. Sin embargo en el caso de Peña Blanca, Fortín y nido estaban más alejados.

La construcción del fortín y del nido se llevó a cabo por el Batallón nº4 de Ingenieros, dependiente del Cuerpo del Ejercito de Santander y con base en la misma Cicero en la primavera o principios de verano de 1937. Lo que es seguro es que en Julio ya estaba terminado, ya que dentro de la fortificación se encuentra una inscripción con esta fecha. Dicho fortín estaría inicialmente guarnecido por el Batallon de Instrucción de Santoña  o Guardias de Asalto de Laredo.

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Vistas superior y frontal del Fortín, así como el corte a la altura de las troneras con su abocinamiento tanto exterior como interior y dos soportes en T para ametralladora

IMG-20160428-WA0016Realmente el edificio era una modesta construcción, conformado como galería cubierta para tiradores en forma de L abierta. Estaba construido en mampostería y hormigón armado y se encontraba semienterrado bajo una gruesa capa de tierra -seguramente mayor en el momento de su construcción que como se encuentra actualmente-, dejando a la vista sólo parcialmente su cara frontal y en donde se abrían un total de 10 troneras, dos de las cuales eran de mayor amplitud para el tiro de ametralladora. Dichas troneras tienen doble abocinamiento, tanto al exterior como al interior con ligero derrame. Dentro del fortín y bajo los dos vanos más amplios se conservan dos mesas para ametralladoras de trípode -como la reglamentaria Hotchkiss de 7 mIMG-20160428-WA0012m o la Schwarzlose M1912 de notable presencia en el frente Norte- en forma de T. Así mismo se conserva en el interior algunas inscripciones de grafito en forma de siglas como UGT, CNT o UHP, firmas individuales como GONZALO o JOSE TERRAN, y una fecha, (…)-7-1937, que como ya apuntamos anteriormente bien pudo ser la de finalización de su construcción.

Vista del interior con mesa de ametralladora en primer plano e inscripciones realizadas en las paredes del fortín

Imagen57El  acceso al interior se realizaba por una galería situada en la parte posterior del extremo del brazo sur que comunicaba con el exterior. Además, supondremos que como otros conjuntos de la misma línea debía existir una trinchera que enlazara el fortín con el nido de ametralladoras más próximo, aunque no es algo que podamos corroborar con rotundidad.

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Aspecto desde la calle en 2016

Ya hemos dicho que finalmente esta posición no llegó a entrar en combate llegando a nuestros días prácticamente tal y como debió abandonarse. Hoy se encuentra en un jardín de propiedad privada justo al borde de la calle, aunque con buen criterio el muro que delimita la finca justamente se levanta hasta la altura de sus troneras pudiéndose ver perfectamente toda su obra descubierta, por lo que su visita, al menos exterior, es posible y accesible al encontrarse en casco urbano.

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Imagen sacada de Google Street View de 2013

Actualmente el inmueble no parece gozar de ningún rango de protección legal aunque afortunadamente el dueño o los dueños del terreno en donde se encuentra parecen haberlo estado cuidando muy bien, lo que es de agradecer.

Para finalizar unas imagenes de un sencillo modelo en Blender del Fortín:

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Bibliografía:

  • Blanco Gómez, D., Gómez-Bedia Fernández, B., Gutiérrez Cuenca, E. y Hierro Gárate, J.A. (2013): “Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria: defensas costeras y líneas de contención de los ríos Agüera y Asón”, Castillos de España 171- 172: 133-144.
  • Bolado del Castillo, R., Gómez Castanedo, A., Gutiérrez Cuenca, E. y Hierro Gárate, J.A. (2010): “Las fortificaciones de la Guerra Civil y el primer Franquismo en Cantabria. Un patrimonio en peligro”, Actas de las IXas Jornadas de Acanto sobre Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria, Santander: 43-50.

Para las imagenes:

El resto de imágenes son propias así como los dibujos, planos y el modelo en Blender, salvo la imagen de Google Street View y las del interior y entrada al fortín, cortesía de Jose Ángel Hierro Gárate, de Proyecto Mauranus

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Casamata de Los Pinares

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La fortificación de la Guerra Civil en Cantabria es hoy en día bastante desconocida. Sin embargo, como ya empezamos a ver en una entrada anterior, se llevaron a cabo considerables obras a lo largo de la costa cántabra. En esta ocasión nos trasladamos a la bonita población de Noja para hablar sobre un interesante emplazamiento que hasta hace muy pocos años apenas se sabía nada sobre él y cuya foto es justamente la que adorna la portada del blog.

Situado entre la Punta de Gargafanta y la Punta de la Mesa, en una zona conocida como Los Pinares, aguanta los embites de nuevas urbanizaciones construidas demasiado cerca de la costa.

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Ortofoto del vuelo Interministerial de 1973-1986. Entre la punta de Gargfanta -izquierda-  y la punta de la Mesa -derecha- se observa claramente la casamata de hormigón libre de bloques y urbanizaciones.

Como tantas otras obras, incluidos los nidos de Santander, parecía aceptado que la construcción de Noja había sido realizada en la decada de los 40. En muchas ocasiones se le denominaba indistintamente bunker y se creía que su función era el de un mero puesto de vigilancia costero.

Ahora sabemos que nada de esto es cierto y que su construcción data de la primavera de 1937 en el proyecto de fortificación republicano de la costa cantábrica. Las obras fueron realizadas por obreros eventuales dirigidos por ingenieros del Cuerpo del Ejército de la República, no mucho antes de crearse la Compañía de Costas Nº13, por lo que las obras debíeron durar poco tiempo.

Los documentos oficiales de la época lo denominan claramente como emplazamiento para cañón cubierto y lo conforman dos edificios independientes, aunque casi todo el protagonismo se lo lleve la magnífica casamata.

Como podemos obrservar en la imagen,noja ortofoto el emplazamiento estaba formado por una gran casamata de hormigón capaz de albergar un cañón y un polvorín. Estructuralmente la casamata  consta de una planta cuadrangular, anchos muros de hormigón armado y bóveda de cañón rebajado. Posee además un parapeto y una visera sobre el vano en su parte delantera.

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El polvorín se encuentra a unos 20 2015-07-15-4050metros y es subterráneo. Una escalera desciende hasta el subsuelo pero desgraciadamente el lugar abandonado durante muchos años se encuentra lleno de basura y al menos la última vez que personalmente estuve, una oxidada verja dificultaba el paso a su interior. Lo único que se puede percibir es que consta de gruesos muros de hormigón.

Lo recio de su estructura ha permitido que nos haya llegado en muy buenas condiciones, aunque se empiezan a ver huellas de desgaste en sus muros donde podemos apreciar, sobre todo en la visera, las varillas de hierro que reforzaban la construcción.

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Respecto a su armamento sabemos que albergó un solitario cañón Mondragón de 80 mm. Aunque podemos saber este dato por los documentos oficiales, existe cierto misterio sobre estos cañones llegados supuestamente de México.

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Aunque ligeramente armado, el emplazamiento es sin duda espectacular

Intentando encontrar algo de información sobre estas armas me he topado con una total laguna en cuanto a su forma o incluso su servicio en el ejército mexicano.

Sabemos por la documentación que también se los denomina como Saint-Chamond. Es cierto que en las primeras décadas del siglo XX cañones franceses  Saint-Chamond fueron construidos para México según el diseño del Coronel Mondragón, pero su calibre era de 75 mm. y no de 80 mm.

Lo más seguro es que se trataran de viejos cañones franceses de 80 mm. Mle 1877 de Bange de campaña, o Mle 1878 de Bange de Montaña y que pudieron ser transformados y modernizados por Mondragón y con la colaboración de la empresa Saint-Chamond. Indiferentemente lo que sí está claro es que era un arma totalmente obsoleta e inadecuada para la función de defensa costera.

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Cañón de campaña francés De Bange de 80 mm. Mle 1877. Seguramente usado como base para el modernizado Saint-Chamond/Mondragón de 80 mm. En este foro -en francés- se habla de ello.

Después de la guerra no debemos descartar que se aprovechara su estructura, si bien desarmado y esta vez sí, como simple puesto de vigilancia.

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La bibliografía usada:

  • David Blanco Gómez, Borja Gómez-Bedia Fernández, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate: Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria: defensas costeras y líneas de contención de los ríos Agüera y Asón, Castillos de España 171-172 (2013): 133-144.
  • Rafael Bolado del Castillo, Alberto Gómez Castanedo, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate: Las fortificaciones de la Guerra Civil y el primer Franquismo en Cantabria. Un patrimonio en peligro, Actas de las IXas Jornadas de Acanto sobre Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria, Santander (2010): 43-50.
  • Borja Gómez-Bedia Fernández, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate: Defensas costeras de la Guerra Civil Española en Cantabria. Los emplazamientos para cañón, Sautuola/XVIII, Santander (2013): 307-316.
  • Archivo General Militar de Ávila, C 686

Paginas web de interés:

Para las vistas aereas:

 

Nidos de ametralladoras de Santander

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Fig.1 Nido de ametralladora de Piquío

Como lo prometido es deuda, dejamos Santoña para viajar hasta la capital de Cantabria. Aunque no muy conocidas, Santander cuenta con un considerable número de restos de fortificaciones costeras, aunque sin duda el número total de estructuras con las que llegó a contar a lo largo de su historia es bastante más impresionante de lo que a primera vista la gente pudiera creer. Sin embargo la historia de Santander casi que ha obligado a ver desaparecer a estos edificios que se iban quedando inútiles. La explosión del vapor Cabo Machichaco en 1893, el terrible incendio de 1942 o los efectos de la Guerra Civil, son algunos de los capítulos más trágicos de la Novia del Mar. Pero tampoco hay que olvidar que a mediados del Siglo XIX se puso de moda entre las clases acomodadas los célebres Baños de Ola, siendo Santander uno de los principales destinos vacacionales. El culmen vino durante el reinado de Alfonso XII donde Santander se había convertido en el lugar favorito de veraneo de la Corte, incluido el propio Rey, por supuesto. Todos estos sucesos han hecho de Santander una ciudad muy cambiante con los años, sobre todo en lo que concierne a la línea de costa, por lo que es lógico que la mayoría de los viejos fuertes y baluartes se vieran sustituidos por balnearios y casetas de baño.

Pero aún en el Sardinero sobreviven, impasibles a los veraneantes, y estos ante ellos, dos nidos de ametralladoras de la Guerra Civil de un total de seis construidos en la ciudad. Quizás por ser precisamente de más reciente factura se conservan.

Nuestra historia en esta ocasión comienza en la primavera de 1937, cuando las autoridades republicanas empiezan a fortificar la costa cantábrica ante sardinero nidosla amenaza de flota nacional. Gracias a documentos oficiales del Cuerpo de Ejercito de Santander podemos saber que se construyeron seis nidos distribuidos entre:

  1. La Playa de los Molinucos
  2. Extremo Norte de la Playa Segunda del Sardinero
  3. Extremo Sur de la Playa Segunda del Sardinero
  4. A la derecha del peñón de Piquío
  5. La playa de La Concha del Sardinero
  6. En la Magdalena

Sólo podemos asegurar la posición exacta de los nidos 3 y 4, el resto de localizaciones son aproximadas. La localización del nido 6 de la Magdalena es la más inexacta ya que no podemos certificar si estaría al oeste de la península protegiendo la playa del Camello, o al este de la península para defender los arenales del interior de la  bahía.

La construcción de los nidos fue iniciada por obreros eventuales bajo la dirección del Cuerpo de Ingenieros, en al menos cuatro de ellos. Esa misma primavera se crearía Compañía de Costas Nº13, a su vez dividida en tres secciones repartidas entre San Vicente de la Barquera, Santander y Laredo. La Sección de Santander terminaría las obras de los cuatro nidos iniciados y realizaría por completo los dos restantes. Podemos precisar que se priorizaron las obras santanderinas en que cuando se constituyó la Compañía de Costas Nº13 se dictaminó que las obras comenzaran por la fortificación del Sardinero.

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Fig. 3 Estado actual del nido 4

Se trataban de construcciones sencillas de planta circular y amplias troneras. Algunos de ellos contaron con trincheras para su acceso. Aunque no podemos certificar el armamento que portaron, o si llegaron a portarlo realmente, lo más seguro es que se tratara simplemente de ametralladoras Hotchkiss Modelo 14 de calibre 7×57 mm. reglamentaria en el Ejercito Español antes de iniciarse la guerra. Aunque debido al numeroso armamento importado por la República bien pudo ser cualquier otro modelo de ametralladora.

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Dibujo de una ametralladora Hotchkiss Modelo 1914 de 7×57 mm. de origen francés.

Al finalizar la Guerra los nidos, o algunos de ellos, fueron con casi toda probabilidad reaprovechados por los Nacionales como parte de las defensas en previsión del temido desembarco aliado de 1940.

Bueno, llegados a este punto de la entrada, algunos lectores se estarán preguntando cuáles de los nidos son los que actualmente todavía pueden verse.  En concreto serían los números 3 y 4 de los que hemos enumerado antes. Aunque como podemos comprobar, mientras el de la derecha de Piquío logra aguantar el tiempo con aspecto considerablemente saludable y formando un todo con los jardines de Piquío, el que se encuentra a la izquierda del peñón no puede decir lo mismo. Comido en su mayor parte por obras más recientes, su tronera ha sido tapiada. Hoy pasa casi desapercibido, en el paseo marítimo, cambiando su terrible cometido inicial a servir de banco. Cuantos de los que allí se limpian los pies de arena desconocerán que están ante un testigo de nuestra más triste historia.

nido 3
Fig. 4 Estado actual del nido 3
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Fig.5 Jardines de Piquío en 1975, abajo a la derecha el nido 4

Fotos antiguas  nos muestran ambos nidos y curiosamente las sucesivas obras urbanas han parecido respetar las viejas estructuras integrándolas en su fisionomía. Sin embargo no hemos podido encontrar de momento rastro alguno del resto de nidos. Solamente en la Playa de los Molinucos, debajo de las escaleras, nos encontramos con unas hiladas de piedras que  parecen desentonar. Podría tratarse de restos del nido, o simplemente de restos de un antiguo acceso a la playa. Los medios de los que dispongo actualmente me impiden sacar conclusiones más relevantes, pero quién sabe si en un futuro descubramos nuevas cosas.

PLAYAS, MOLINUCOS
PLAYAS, MOLINUCOS

Fig.6 Podemos observar la hilada de piedras a la derecha de la imagen y aunque no se aprecia tiene forma semicircular.

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Fig.7 Segunda playa del Sardinero en 1958, a la izquierda el nido 3
1970
Fig.8 Segunda playa del Sardinero en 1970, a la izquierda el nido 3

Una foto de 1958 nos muestra al nido 3 con su forma completa y en otra vemos que se mantenía igual en 1970. Posteriormente las obras del paseo marítimo taparon parte de la obra defensiva hasta la parte baja de la tronera, pero es bastante probable que siga completo bajo el cemento.

Y hasta aquí podemos contar por el momento. Tengo que agradecer la gran ayuda prestada por José Ángel Hierro Gárate de Proyecto Mauranus, que me ha facilitado la mayor parte de la información sobre estos nidos. También a María del Carmen y Jose Luis, administradores de la página Cantabria y Santander en el recuerdo por las imágenes antiguas de Santander.

Finalizamos como siempre con la bibliografía y los créditos fotográficos:

  • David Blanco Gómez, Borja Gómez-Bedia Fernández, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate: Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria: defensas costeras y líneas de contención de los ríos Agüera y Asón, Castillos de España 171-172 (2013): 133-144.
  • Rafael Bolado del Castillo, Alberto Gómez Castanedo, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate: Las fortificaciones de la Guerra Civil y el primer Franquismo en Cantabria. Un patrimonio en peligro, Actas de las IXas Jornadas de Acanto sobre Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria, Santander (2010): 43-50.
  • Borja Gómez-Bedia Fernández, Enrique Gutiérrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate: Defensas costeras de la Guerra Civil Española en Cantabria. Los emplazamientos para cañón, Sautuola/XVIII, Santander (2013): 307-316.
  • Archivo General Militar de Ávila, C.686. Cp.12,D.1.

Fotografías: