Reconstruyendo el pasado

Después de mucho tiempo vuelvo a escribir una entrada… pero si alguno estaba esperando conocer una nueva fortificación se llevará una decepción.

No, efectivamente ni el tiempo ni la información disponible me permite investigar mucho sobre nuevas fortificaciones, pero eso no quiere decir que el blog este parado. Efectivamente esta será siempre mi pasión, y aunque no pueda dedicarle tanto tiempo como antes no quieres decir que lo haya dejado de lado. Sigo buscando cosas, dentro de la medida que me deja estar en un país extranjero, sobre las fortalezas cántabras, pero sobre todo sigo dibujando…

De hecho lo que quiero mostraros en esta entrada son varios dibujos, o representaciones artísticas, quizás un tanto caprichosas, sobre tres desconocidas baterías cántabras. Espero eso sí en un futuro poder hacer una gran entrada para cada una de ellas, describiéndolas y haciendo un análisis más exhaustivo. Pero de momento y ante la imposibilidad de hacerlo os dejo estos dibujos de como debieron verse estas baterías a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, a saber. Al menos que pueda servir para darlas a conocer un poco más, aunque cada una de ellas hayan tenido destinos muy diferentes.

La primera que os quiero mostrar es la desaparecida Batería de Comillas. Desgraciadamente no queda rastro alguno de esta batería, aunque si que pudo haberse conservado algunos de sus restos, como era el edificio principal perteneciente a la batería, que remodelado aun seguía en pie  hasta bien entrado los años 90, pero inexplicablemente sería derribado para construir un vulgar parking.

FullSizeRender (2)La siguiente fortificación es la Batería de Suaces y situada en  Noja.  Afortunadamente sigue en pie aunque en un estado bastante precario. La buena noticia es que su situación puede cambiar, ya que hace unos años el ayuntamiento de Noja inicio los tramites pertinentes para que sea declarada BIC, por lo que su protección estaría asegurada.

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La última fortificación sería de la Batería de Santa Cruz de Suaz en la villa de San Vicente de la Barquera. La situación de esta batería es hasta el momento bastante buena, aunque no siempre fue así. Tras muchos años de abandono y la destrucción parcial para hacer construir un espigón para el puerto, hoy en día se encentra restaurada y uno de sus edificios rehabilitado para ser, al menos hasta hace unos años,  la sede de una asociación de Modelismo Naval.

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Como veis una entrada sencillita, pero espero que al menos pueda ser una antesala a entradas futuras hablando ya en profundidad de cada una de ellas.

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Cerveza y Pólvora

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Sendlinger Tor, Múnich

Queridos lectores admito mi fracaso…

Después de dos meses viviendo en Múnich, no sólo no he publicado ninguna entrada nueva, sino que ni he empezado a preparar ninguna ni tengo intención de hacerlo a corto plazo, al menos de momento. El trabajo, adaptarme a un nuevo país, la lejanía de la mayoría de mis fuentes de información, la falta de la mayoría de mis libros y muchas cosas más pues me han hecho ir dejando aparcado un poquito este blog. Por supuesto no estoy diciendo que lo vaya a dejar ni mucho menos, solamente pues que seguramente el ratio de publicación sea muy bajo. De hecho esta falta de material es un serio handicap, pues aunque si que he estado en esto meses pensando en cual sería la próxima fortificación de la que hablar, el no poder escribir un articulo con un poco de calidad me ha hecho dejarlo de momento en espera. Los lectores de este modesto blog se habrán dado cuenta de que precisamente las últimas entradas son más bien notas informativas sin haberme centrado o haber escrito ningún articulo sobre ninguna fortificación en particular, por tanto desde aquí mis más sinceras disculpas, en cuanto vuelva a tener libros, fuentes de información e imágenes, dibujos y demás material necesario seguramente continúe mi trabajo de manera habitual.

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Siegestor. “Dedicado a la victoria, destruido por la guerra, recordando a la Paz”

Pero el motivo de esta entrada no sólo es disculparme, también es para anunciaros que nace aquí un blog hermano. En efecto, estando aquí en Múnich pensé, bueno ya que no puedo escribir con tanta asiduidad sobre la fortificación costera de Cantabria, quizás lo tenga más fácil si hablo de la fortificación de Múnich. Y en efecto surge así Cerveza y Pólvora, una aproximación a la fortificación de Múnich. Sin embargo para este nuevo blog, por así decirlo un poco alternativo a este, he querido, o querré hacerlo de manera más desenfadada, y por supuesto no sólo centrarme en fortificaciones alemanas, sino pues meter algunas curiosidades de esta ciudad de Múnich que es mi nuevo hogar. Será un blog un poco más libre, que pueda ir variando según avanza a mi antojo, vamos una caja de sorpresas.

Os invitó así a descubrir un poquito sobre esta ciudad capital de Baviera que no sólo es conocida por su cerveza y el Oktoberfest. Nos seguimos viendo por aquí desde luego, pero mientras tanto os podéis pasar por el nuevo blog

Cerveza y Pólvora. Una aproximación a la fortificación de Múnich

 

Los Grandes Cañones de Santoña (En 3D)

Bueno, pues después de la tormenta viene la calma… O eso dicen. No, no hablamos de una galerna, sino a los últimos acontecimientos que ha vivido Agua y Pólvora. Si en el post anterior anunciabamos que nos íbamos de conferencia, una vez pasado todo podemos decir que fue una experiencia enriquecedora.

También es cierto que otros acontecimientos van a hacer que casi con toda seguridad, este blog vea reducida su actividad. El principal motivo es que escribo estas palabras desde Münich y promete ser una temporada con mucho trabajo y tremendamente ocupada, pero eso si con mucha ilusión. Pero los cañones seguirán cargados e intentaremos desde este blog seguir descubriendo las fortificaciones cántabras.

Espero que los lectores sepan tener paciencia ya que no dejamos de investigar. Si la charla del pasado Viernes puso de relieve las grandes ventajas y el gran futuro que tiene la recreación virtual, es porque el blog quiere continuar en esa linea.

Por tanto en esta entrada veremos algunas de las imágenes virtuales de aquellos grandes cañones que en su día hubo en Santoña y de las que hablamos en el homónimo post de Los Grandes Cañones de Santoña

  • Cañón de Bronce Rayado de 16 cm

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  • Cañón de Hierro Rayado y Sunchado de 16 cm

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  • Obús de Hierro Sunchado de 21 cm

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  • Cañón de Hierro de 15 cm Mod. 1878

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Agua y Polvora se va de Conferencia

Han sido unos meses un poco extraños. No, al contrario de lo que pueda parecer no he abandonado el blog, si bien es cierto que pudiera parecer lo contrario. Es cierto que por motivos personales he tenido que dejar aparcado momentáneamente este proyecto, pero no han sido meses baldíos.

Podría decir que mi vida ha cambiado radicalmente en estos últimos meses, algunos sucesos desagradables han dado paso a nuevas experiencias. Efectivamente la vida da tantas vueltas que lo más probable es que la siguiente entrada, porque este blog sigue más vivo que nunca, la redacte desde tierras alemanas, más concretamente desde la ciudad de Münich, pero esa es otra historia. La verdad es que quería desde hace tiempo escribir algo,  pero quizás me han faltado ánimos en alguna ocasión y tiempo en otras.

Pero el motivo de esta entrada no es sólo recordar que seguimos al pie de los cañones, ni tan siquiera que ¡hemos llegado a las 5000 visitas!, sino anunciar que… ¡Agua y Pólvora se va de conferencia!

Pues si, estimados lectores de este humilde blog, hemos sido invitados a asistir al ciclo de conferencias que se impartirán en Santoña entre los días 1 y 5  y cuyo tema será el de:

Contribución de la Fuerzas Armadas al desarrollo social, económico  y urbanístico de Santoña

Espero que todos aquellos que os interesen estos temas y que por casualidad os encontréis cerca de esta ciudad tan conocida por sus fuertes costeros, podáis asistir y disfrutar unos días no sólo de las interesantes conferencias, sino del paisaje, gastronomía y patrimonio, fortificado o no, de esta bonita villa.

Os dejo a continuación el cartel correspondiente para que tengáis toda la información de primera mano.

I JORNADAS

 

 

Fortín de Peña Blanca

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Agosto de 1937, un joven soldado republicano monta guardia en un húmedo y angosto fortín. Escudriña a través de las troneras, vigilante ante el inminente ataque  del enemigo. Sin embargo no es el enemigo al que ve llegar, sino a millares de compañeros vascos del XIV Cuerpo del Ejercito que se encaminan a Santoña para deponer las armas. El frente Norte se ha desmoronado y sin haber disparado un sólo tiro, la Línea del Asón se abandona y se rinde a los Nacionales…

Es posible que este hecho de no haber finalmente enfrentamientos sea el motivo por el que la existencia de numeroso fortines, nidos de ametralladoras, posiciones y trincheras que pueblan a lo largo de la cuenca del río Asón sean desconocidas por la mayoría de las personas. Incluso para mí, desde pequeño siempre curioso por esto de las fortificaciones, me era desconocida la existencia de estructuras como dela que vengo a hablar hoy y que muchos años estuve tan cerca de él sin que nadie supiera decirme que en la pequeña localidad de Treto se encontraba muy bien conservado un viejo fortín republicano de la Guerra Civil.

Aunque quizás debería hacer unas puntualizaciones antes de empezar a contar la historia de este fortín.

La mencionada Linea del Asón era un sistema de defensa terrestre conformado por numerosas estructuras localizadas estratégicamente a lo largo del curso del río Asón hasta su desembocadura en la ría de Treto y finalmente en la bahía de Santoña, en donde sus últimas estructuras sí desempeñarían su función de defensa costera. No se trataban, pues, de fortificaciones de defensa costera, por lo que a priori no tendrían cabida en el blog. Sin embargo cuando decidí hacer el catálogo de las fortificaciones finalmente me decidí a incluir todos los elementos del que sería denominado 1º Sector de la Línea del Asón y que englobaría a todos aquellos que se situaban en torno a la ría de Treto hasta su desembocadura en la bahía de Santoña. El motivo simplemente es debido a su cercanía a la costa y a que cuando empecé a catalogar los nidos de ametralladora de Santoña y Laredo -estos sí destinados a la defensa de costas- adentrándome en el estuario del Asón no sabía muy bien hasta dónde poner el límite.

Sin embargo, aunque no sean técnicamente fortificaciones costeras, por su indisoluble relación con la bahía de Santoña, agradecerán los lectores interesados el poder conocer estas desconocidas masas de hormigón que no obstante son parte también de nuestra historia y nuestro patrimonio.

La primera de las estructuras no costeras del 1º Sector de La linea del Asón de las que me dispongo a hablar es el Fortín de Peña Blanca, situado en el municipio de Bárcena de Cícero, más concretamente en la localidad de Treto.

La línea del Asón estaba destinada a ser la siguiente línea defensiva de Cantabria -tras la línea del Aguera- para hacer frente a un ataque desde el Este y procedente desde el País Vasco, ocupado por los Nacionales en la primavera del 37. Se distribuía desde Santoña hasta la sierra de Hornijo siguiendo prácticamente todo el curso del río Ason desde su desembocadura hasta Ramales de la Victoria donde la línea continuaba ya por las montañas de las sierras del Pico del Moro y Hornijos. Se componían de una serie de fortines, nidos de ametralladoras, trincheras y fosos de tirador distribuidos dispersamente en la margen izquierda del río, que actuaba como defensa natural y coronando los altos más importantes. En cuanto a su organización se dividía en tres sectores: el 1º Sector, y mejor conservado, desde Santoña hasta el Pico Candiano en el barrio de Angustina -perteneciente a la localidad de Carasa- , el 2º Sector desde Angustina hasta el Pico del Moro en Ramales de la Victoria y el 3º Sector desde el Pico del Moro hasta el Pico Pipones y recorriendo la sierra de Hornijos.

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Dibujo de la situación de los elementos conservados, o que se presuponen, de la Linea del Asón actualmente. Las fortificaciones en torno a Rasines no debían pertenecer a la línea, quizás parte de un proyecto anterior, pero parece indudable que pasaran a formar parte como complemento o avanzadilla de la línea principal.

A diferencia de la línea del Aguera, en donde muchas de sus obras de fortificación son de campaña, en la línea del Asón nos encontramos con numerosas obras permanentes abundando un mayor número de elementos de sólida construcción como fortines y nidos de ametralladoras. Sin embargo la construcción de la línea del Asón nunca llegó a finalizarse del todo, quizás debido a lo apresurado de su construcción tras la rápida caída de Bilbao, pero sobre todo a la escasez de medios. Además, como ya hemos tenido ocasión de apuntar, no llegaron a producirse combates en torno a la línea, ya que ésta fue abandonada.

Tras esta creo que oportuna introducción para introducir al lector, demos paso a nuestro protagonista de hoy, el fortín de Peña Blanca.

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Ortofoto de 2014 con la situación del Fortín de Peña Blanca en donde se observa su estratégica situación para el control de la ría y el Puente de Treto.

Este fortín estaba estratégimente situado en un promontorio de Treto con excelentes vistas sobre la ría de Treto y último tramo del Asón convertido ya en ría, y con su fuegos perfectamente enfilados para proteger un elemento clave como era el Puente de Treto, eje clave para el cruce en ese punto de la carretera que desde Bilbao se dirigía a Santander. No era cosa baladí ya que no existía entonces otro paso en bastantes kilómetros. Curiosamente no era la primera vez que se fortificaba la zona, ya que en sus alrededores se encontraba ya derruida la Torre de Treto; sí, la misma que con sus cañones evitó en 1639 que las huestes del Arzobispo de Burdeos se adentraran en la Junta de Voto y no con intenciones de hacer turismo.

bandicam 2017-03-15 02-00-20-360Parece ser que este fortín formaba conjunto con un nido de ametralladoras cercano y hoy desaparecido, cuya situación debía ser aproximadamente bajo el estribo oeste del actual viaducto de la autovía A-8 sobre la ría y cuya construcción originó su completa desaparición de la fortificación. Esta unión de fortín más nido no debe ser casual cuando nos encontramos la misma combinación en los vecinos conjuntos de Primosto y Somo situado al sur siguiendo el curso de la ría y algunos ejemplos más al norte de la línea defensiva. Sin embargo en el caso de Peña Blanca, Fortín y nido estaban más alejados.

La construcción del fortín y del nido se llevó a cabo por el Batallón nº4 de Ingenieros, dependiente del Cuerpo del Ejercito de Santander y con base en la misma Cicero en la primavera o principios de verano de 1937. Lo que es seguro es que en Julio ya estaba terminado, ya que dentro de la fortificación se encuentra una inscripción con esta fecha. Dicho fortín estaría inicialmente guarnecido por el Batallon de Instrucción de Santoña  o Guardias de Asalto de Laredo.

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Vistas superior y frontal del Fortín, así como el corte a la altura de las troneras con su abocinamiento tanto exterior como interior y dos soportes en T para ametralladora

IMG-20160428-WA0016Realmente el edificio era una modesta construcción, conformado como galería cubierta para tiradores en forma de L abierta. Estaba construido en mampostería y hormigón armado y se encontraba semienterrado bajo una gruesa capa de tierra -seguramente mayor en el momento de su construcción que como se encuentra actualmente-, dejando a la vista sólo parcialmente su cara frontal y en donde se abrían un total de 10 troneras, dos de las cuales eran de mayor amplitud para el tiro de ametralladora. Dichas troneras tienen doble abocinamiento, tanto al exterior como al interior con ligero derrame. Dentro del fortín y bajo los dos vanos más amplios se conservan dos mesas para ametralladoras de trípode -como la reglamentaria Hotchkiss de 7 mIMG-20160428-WA0012m o la Schwarzlose M1912 de notable presencia en el frente Norte- en forma de T. Así mismo se conserva en el interior algunas inscripciones de grafito en forma de siglas como UGT, CNT o UHP, firmas individuales como GONZALO o JOSE TERRAN, y una fecha, (…)-7-1937, que como ya apuntamos anteriormente bien pudo ser la de finalización de su construcción.

Vista del interior con mesa de ametralladora en primer plano e inscripciones realizadas en las paredes del fortín

Imagen57El  acceso al interior se realizaba por una galería situada en la parte posterior del extremo del brazo sur que comunicaba con el exterior. Además, supondremos que como otros conjuntos de la misma línea debía existir una trinchera que enlazara el fortín con el nido de ametralladoras más próximo, aunque no es algo que podamos corroborar con rotundidad.

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Aspecto desde la calle en 2016

Ya hemos dicho que finalmente esta posición no llegó a entrar en combate llegando a nuestros días prácticamente tal y como debió abandonarse. Hoy se encuentra en un jardín de propiedad privada justo al borde de la calle, aunque con buen criterio el muro que delimita la finca justamente se levanta hasta la altura de sus troneras pudiéndose ver perfectamente toda su obra descubierta, por lo que su visita, al menos exterior, es posible y accesible al encontrarse en casco urbano.

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Imagen sacada de Google Street View de 2013

Actualmente el inmueble no parece gozar de ningún rango de protección legal aunque afortunadamente el dueño o los dueños del terreno en donde se encuentra parecen haberlo estado cuidando muy bien, lo que es de agradecer.

Para finalizar unas imagenes de un sencillo modelo en Blender del Fortín:

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Bibliografía:

  • Blanco Gómez, D., Gómez-Bedia Fernández, B., Gutiérrez Cuenca, E. y Hierro Gárate, J.A. (2013): “Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria: defensas costeras y líneas de contención de los ríos Agüera y Asón”, Castillos de España 171- 172: 133-144.
  • Bolado del Castillo, R., Gómez Castanedo, A., Gutiérrez Cuenca, E. y Hierro Gárate, J.A. (2010): “Las fortificaciones de la Guerra Civil y el primer Franquismo en Cantabria. Un patrimonio en peligro”, Actas de las IXas Jornadas de Acanto sobre Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria, Santander: 43-50.

Para las imagenes:

El resto de imágenes son propias así como los dibujos, planos y el modelo en Blender, salvo la imagen de Google Street View y las del interior y entrada al fortín, cortesía de Jose Ángel Hierro Gárate, de Proyecto Mauranus

Batería de San Antonio de Padua

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Hay sitios que siempre huelen a pólvora. Tal es el caso de un rinconcito de Santander, un saliente rocoso en donde hoy por suerte visitantes más pacíficos disfrutan del acogedor lugar. Si recuerdan la entrada en las que di unas breves pinceladas sobre los nidos de ametralladoras de Santander, uno de ellos todavía se conserva en este lugar, sin embargo más de 200 años atrás el hombre ya se había atrevido a fortificar esta masa rocosa. Me estoy refiriendo a los Jardines de Piquío y hoy vamos a conocer la antigua y desaparecida Batería de San Antonio de Padua. Evidentemente las numerosas reformas que han sufrido estos jardines han hecho desaparecer casi con toda seguridad cualquier rastro de esta sencilla batería y sólo hoy el silencioso nido de ametralladoras nos recuerda el pasado militar de este peñasco que divide las playas del Sardinero.

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Ortofoto de 2014 con la situación de Piquío entre las playas del Sardinero

Su historia comienza en 1702, cuando el Corregidor de las 4 Villas -San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales- Capitán de Caballos Corazas Andrés de Mieses Alvarado decidiera por su cuenta y riesgo, y sin contar con el permiso de los Consejos de Guerra e Indias, la construcción de una serie de trincheras y reductos de campaña que cubrían todo el litoral santanderino desde Cabo Menor hasta la península de la Magdalena. Entre estos reductos se encontraba, entre otras de las que esperemos poder hablar en otras entradas, la ya descrita Batería de Cabo Menor y nuestra protagonista Batería de San Antonio de Padua. Este hecho, que ya describimos en la entrada de la Batería de Cabo Menor, dio lugar a que el 6 de Enero de 1703 el propio Consejo de Guerra ordenara la paralización de todas las obras tras haber recibido los informes de lo hecho y, sobre todo lo que debió doler más, lo gastado.

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Situación de la batería de San Antonio sobre los Jardines de Piquío

Sin embargo el Corregidor debió conseguir convencer en parte al Consejo de la Guerra y al propio soberano -un agonizante Carlos II- de la necesidad de tales obras de fortificación ante el clima de guerra que se vivía en ese momento. A cierto acuerdo debieron llegar cuando el Corregidor encargó un estudio del estado de las defensas de Santander y las obras que se necesitarían realizar para poner a punto fuertes y baterías. La batería de San Antonio no se vió beneficiada por el estudio ya que sólo se realizaron obras en las baterías de San Martín y La Cerda, el castillo de Hano y de la batería de la Peña, siendo esta última la única de las de nueva planta en la que se intervino.

Pasaron así los primeros años del siglo XVIII para nuestra batería, que aunque a medio construir, tampoco debía ser de mucha entidad, tratándose de una mera fortificación de campaña a barbeta de tierra, reforzada por medio de fajinas si acaso.

La década de 1720 supuso para Santander el establecimiento de los Reales Astilleros de Guarnizo en sustitución de sus antiguos astilleros, lo que supondría un impacto de gran calibre en la pequeña localidad. La presencia de tan importante enclave que vería nacer navíos tan imponentes como el Real Felipe, de tres puentes y 114 cañones, debería haber supuesto un aliciente para la mejora de las defensas santanderinas, pero poco o nada se hizo. De hecho sólo las baterías de San Martín, La Cerda y Hano estaban en servicio.

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Plano de 1726 relizado por Langots con los perfiles de la Batería de San Antonio

En 1725 llegó el Ingeniero Director Louis de Viller de Langots, comisionado para ocuparse de poner a punto las defensas costeras de Cantabria. Un año después la llegada del Ingeniero Jefe Isidro de Verboom que acompañaría a su superior Langots, parecía suponer un impulso definitivo al deprimente estado de las fortificaciones costeras de Cantabria, pero como ya hemos visto en varias entradas, sabemos que poco pudieron hacer, aunque no dejaron de realizar una labor encomiable y dejándonos, eso sí, bastantes proyectos y planos del estado de las fortificaciones de por entonces. Nuestra Batería de San Antonio estaba presente en estos proyectos de mejora, que incluían el cerramiento de su desprotegida gola, la recomposición de sus parapetos y su revestimiento con sillería. Debido a que era prioritario reducir costes, sólo se ordenó reforzar los parapetos mediante fajinas, a todas luces insuficiente. Sin embargo se levantaron los planos pertinentes con el estado de las baterías y de las obras convenientes a realizar. En el plano conservado de San Antonio observamos la presencia de un pequeño edificio anexo al parapeto con 6 cañoneras, reforzadas por una base de sillería. No sabría afirmar con rotundidad si dicho edificio se encontraba ya construido anteriormente al levantamiento del plano, o si por el contrario se trataría de obras a realizar junto al parapeto de sillería. Siendo cierto tanta una opción como otra, la verdad es que dicho edificio sí debió construirse en algún momento de la década de los 20 bajo las órdenes de Langots, ya que nos lo encontraremos reflejado en planos del mismo año y posteriores.

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Detalle del plano de Santander de 1726 con las baterías de San Antonio (F) y San Juan (E). Lo coloreado en amarillo correspondería a las obras a realizar.

El primero de estos planos realizado por el propio Langots como hemos dicho es coetáneo al anterior. En este plano, que ya hemos tenido la ocasión de mostrar en la entrada de Cabo Menor, aparecen reflejadas de manera impecable el estado de las baterías de Santander y de las obras a realizar. La batería de San Antonio aparece con su sencillo edificio, pero con su parapeto de piedra como obra pendiente. En otro posterior y presumiblemente de 1730, San Antonio vuelve a aparecer con su edificio y su parapeto de 6 cañoneras.

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Plano de Santander y sus defensas de 1730

En 1749 el Ingeniero Ordinario Capitán Pedro Bordán fue ordenado para estudiar el estado de las fortificaciones y las obras pertinentes y necesarias. El estado general de la defensa costera cántabra debía ser deplorable, ya que únicamente hace mención favorable a la Batería de San Felipe de Santoña, encontrándose el resto en ruinas y abandonadas a su suerte. Sólo en Santander 26 eran las obras necesarias a llevar a cabo. Estas se prolongaron durante años, y como viene siendo habitual se realizarían en parte. Bien parada sale nuestra batería de San Antonio dado que en 1752, Bordán establece que debe ser una de las baterías a conservarse y repararse, aunque sólo afectarían a obras de consolidación de la estructura existente. Un año después era la fecha prevista para comenzar las obras en la batería, incluido el artillado con 6 piezas, para poder ponerla así en estado de defensa, pero la falta de fondos pospuso las obras. Finalmente no se llevó a cabo ejercicio alguno, y en 1755 de las baterías del Sardinero sólo se optó por reparar las de San José y San Francisco; empezaba el lento declive de la fortificación.

En 1763 llegó a Cantabria el Ingeniero Ordinario Joaquín del Pino junto al Teniente de Artillería Santiago de la Roza. La estancia de del Pino fue crucial para la fortificación cántabra, ya que no sólo traía una Real Orden para poner en óptimo estado de defensa las

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Plano de Santander de 1765 por Joaquín del Pino

abandonadas fortificaciones, sino que además levantó numerosos y excelentes planos de los fuertes y baterías en los que debía intervenirse. Aunque las obras finales se volvían a limitar a la reparación y consolidación de muros, parapetos y cubiertas, desgraciadamente para San Antonio, Del Pino no estimaba conveniente la inversión en esta batería, siendo la de San Juan la única de las del Sardinerno en repararse. Esto era debido a que del Pino era de la opinión de que la mayoría de estas baterías del Sardinero eran innecesarias y perfectamente desechables. En 1765 de éstas sólo siguieron en activo las de San Francisco en el extremo oeste de la playa y la de San Juan Bautista muy cercana a la de San Antonio que tuvo que ceder su artillería a su vecina.

Finaliza por tanto aquí la historia de la batería de San Antonio tras 63 años de servicio, si bien no debió estar apenas breves periodos de tiempo en óptimas condiciones. En planos posteriores a 1765 ni siquiera se menciona como arruinada y desaparece de los mismos,  por lo que debió abandonarse por completo. Mucho tiempo después, ya entrado el siglo XX se adecuaría la zona para uso público, lo que con toda seguridad haría desaparecer los exiguos restos que pudieran haber sobrevivido. La roca de Piquío, que en los mapas aparece como Punta del Rastro, como vimos, volvería a fortificarse con un nido de ametralladoras, pero corría el año 1937 y ya hemos tenido ocasión de contarlo. Después de la Guerra Civil la zona se transformó en los Jardines de Piquío y  de nuestra batería de San Antonio sólo nos queda el recuerdo.

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Vista de Piquío desde la 1ª Playa del Sardinero en 1880. Sólo se vislumbra la explanada de la batería reformada para su uso público. El edificio ha desaparecido, y no parece quedar mucho rastro del parapeto, aunque quizás parte de los materiales fueran reaprovechados para la construcción del primitivo mirador.

Desde un punto de vista morfológico, el aspecto de esta batería únicamente evolucionó de un simple parapeto de tierra a una estructura ligeramente más elaborada, pero a todas luces insuficiente para presentar una defensa efectiva. El aspecto que presentaba según los planos de 1726 fue la definitiva y así se mantendría, hasta su abandono, en términos generales. Aunque como hemos visto la dejadez y falta de fondos hicieron que unicamente la base de piedra del parapeto nunca llegara a realizarse y mantuviera sus cañoneras en malas condiciones durante casi toda su corta existencia.

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  1. Edificio. a-Cuarpo de Guardia. b-Repuesto de pólvora. c-Tinglado/Cubierto de cureñas
  2. Explanada para los cañones
  3. Parapeto
  4. Cañoneras de tierra
  5. Murete de tierra

Se trataba de una batería sencilla, de planta trapezoidal y abierta por la gola. El parapeto estaba provista de 7 cañoneras, tres de ellas en el frente y esquinas, una en su lado derecho y dos en su lado izquierdo, estando estas tres últimas preparadas para batir las playas 1º y 2ª del Sardinero. No pudiendo afirmar si la base llegó a reforzarse en piedra, la mayor parte de dicho parapeto era de tierra, si acaso reforzado por fajinas cuando las circunstancias los permitieron. De ambos lados del parapeto continuaba un pequeño murete de tierra que contorneaba toda el saliente de Piquío y que enlazaría con las baterías más próximas, a su izquierda la de San Juan y a su derecha la de San Fernando. La batería quedaba complementada con un pequeño edificio rectangular con tejado a dos aguas, ocupando la mitad posterior dos estancias, una de pequeñas dimensiones como repuesto para la pólvora y otro de mayor tamaño que actuaría de cuerpo de guardia. La otra mitad se encontraba abierta a la propia batería, tratándose de un simple tinglado como cubierto de las cureñas.

En cuanto su artillado, en 1726 aparece en el plano de Langots con 3 cañones de a 24 y dos de a 10, aunque es posible que esa fuera la dotación requerida para su óptimo servicio. En 1740, por el contrario, estaba desartillada, y en 1753 se requería el envío de 6 cañones para San Antonio, aunque no podemos certificar el número, algunos de estos cañones sí que llegarían a montarse en San Antonio, pues como hemos comentado anteriormente, en el momento de su definitivo abandono se encontraba artillada por 4 cañones de a 18 -aunque sólo uno era útil-  que serían finalmente trasladadas a la batería de San Juan.

Para finalizar, un sencillo trabajo en 3D que he realizado. Ya conté en la entrada anterior que había empezado trabajar en Blender y para esta ocasión os dejo el diseño de la Batería de San Antonio y cómo debía verse aproximadamente una vez se llevaran a cabo las obras proyectadas por Langots y Verboom. Disculpen eso sí los numerosos fallos que pueda tener, y es que acabo de entrar en el mundillo 3D y como se dice, Roma no se hizo en un día.

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Como veis la he representado con dos cañones de 24 libras y uno más pequeño de a 10. El principal fallo que he tenido al representarla es sin duda las cañoneras de tierra que no he sabido cómo hacerlas mejor, al menos por el momento. Por su parte los cañones no son míos, su autor es Enrique Fernández (https://www.cgtrader.com/enrique_fernandez) y lo descargué como objetos independientes de una página de modelos 3D con software gratuito; no son del todo exactos a los cañones españoles del siglo XVIII, pero eran los más fieles que había podido encontrar en descarga libre. Con el tiempo espero incluso poder hacer diseños propios de los cañones y cureñas que representen fielmente a los que se instalaron en las baterías cántabras. Aun así espero que les guste.

Creo que ha sido un sencillo y más que digno recordatorio a esta modesta batería. Como siempre me despido con la bibliografía y los créditos de las imágenes correspondientes.

Bibliografía:

  • PALACIO RAMOS, Rafael, Las fortificaciones de la edad moderna en Cantabria, un esquema orientado a la defensa costera, Castillos de España 161-162-163, Madrid 2011, pp. 93-106
  • PALACIO RAMOS, Rafael, El Corregimiento de las Cuatro Villas, paradigma del complicado proceso de racionalización de las fortificaciones costeras a lo largo del siglo XVIII, Revista de Historia Militar 102, Madrid 2008, pp. 67-96

Para las imágenes:

Para imágenes aéreas

Planos y mapas:

  • bibliotecavirtualdefensa.es

Imágenes antiguas

Las imágenes del modelo 3D son de autoría propia tras el proceso de renderizado del modelo 3D en Blender, también de autoría propia

Año Nuevo, nuevas andanadas

Parece mentira el tiempo que ha transcurrido desde la última entrada…

Muchos os estareis preguntando, bueno, algunos os estareis preguntando, no me voy a engañar… que si al blog le habría pasado algo o que quizás ya me hubiera aburrido de él. Nada más lejos de estar muerto está vivito y con más fuerza que nunca. Si, soy consciente que en este trimestre sólo he redactado una entrada, la cual por cierto ha tenido un sorprendente éxito, dentro de lo que es blog evidentemente, pero no por ello he dejado esta especie de proyecto. Las razones de mi sequía redactora son muchos, desde inevitables compromisos laborales, personales, etc. Sin embargo lo que hoy vengo a mostraros no son sólo unas sinceras disculpas por haberme dormido un poco en los laureles y la promesa de darme algo más de caña en este trimestre para mostraros más entradas, sino que quería enseñar una pequeña muestra de mis primeros pinitos en el Blender.

Efectivamente he empezado a descubrir, tarde eso sí, el diseño 3D y su uso para el patrimonio, y desde luego sus posibilidades son inmensas. Aunque aún soy un poco novatillo, la primera imagen que pongo a continuación es de lo primero que empecé a hacer por mi cuenta, sin contar los ejercicios que tenía que hacer en el curso correspondiente. Se trataría de una versión muy sencillita de la Batería de Cabo Menor en Santander y tal como debía verse en el siglo XVIII. Sí, lo sé, no es de una calidad excepcional, pero espero que sepais perdonar que sea lo primero que hice. Como ya os he apuntado antes, las posibilidades de este progama son infinitas y sus resultados asombrosos. Yo sólo estoy recién tomando la salida, y me queda aún mucho que aprender, mejorar y sobre todo descubrir.

cabo menor.png

Como ya he dicho se puede hacer mucho mejor y más real; desde poner un fondo apropiado a dar un mayor realismo a la hierba del talud de la barbeta o las paredes de los edificios, mejorar el suelo, que evidentemente es una mera fotografía plana, añadir efectos… Pero con el tiempo espero llegar a conseguir auténticas representaciones 3D, en este caso, de las fortificaciones de Cantabria, incluidas aquellas desaparecidas, o con el aspecto que tuvieron en una determinada época, sin dejar de lado por supuesto mi lápiz y mi goma de borrar, que siempre serán insustituibles.

Más ejemplos de cosillas que he hecho jugando con el Blander, como este modelo del Cañón de Hierro Rayado y Sunchado de 16 cm.

che16

CHE162.png

En esta última imagen se notan demasiado los poligonos del modelo, pero desgraciadamente, cuanto más poligonos, vertices y aristas tenga el modelo, más tira el programa, y si no tienes un ordenador potente… pues es francamente difícil poder llegar a hacer un modelo complejo. También le falta el rallado en el ánima, pero mis habilidades con el programa todavía no están tan desarrolladas para realizar algo así de una manera sencilla. Sin embargo no hay que desanimarse y seguir practicando…

Pues de momento poco más que contar, esta entrada era sobre todo para recordaros que la polvora aún no se ha mojado, que este blog está más vivo que nunca y que prontito seguiremos explorando las costas de Cantabria en busca de más fortificaciones. Estad atentos pues está al caer un entrada sobre una batería hoy desaparecida y que si todo sale bien vendrá con sorpresa incluida.